sábado, 18 de septiembre de 2010

Ese ultimo verano nadie habitaba feliz en la casa, nuestros cuerpos iban dejando escombros y clavos a lo largo de los días
El tiempo avanzaba lento y no era como cada uno querría que fuese.
La casa se caiga a pedazos,…, pero irremediablemente al caer la noche cada uno dormía, cada cual acurrucado en su propio rincón de la cama y en sus propios recuerdos…

Amanecía y los dos nos levantábamos cansados, y con la misma pregunta tácita grabada con fuego ardiente en nuestro cerebro.
Ese verano cada uno dejo su esqueleto, él tomo la iniciativa y lo dejo en mi ventana y yo indeciso en un cuarto de la casa, él se fue llevándose todas sus cosas y parte de las mías, se fue llevándose también parte de mi esencia y un trozo de mi vida. En su partida dejo tras de sí un montón de fantasmas y monstruos habitantes hoy por hoy de la casa. Yo me quede mirando el techo con mi armadura desarmada…
El tiempo… No era como lo imaginamos, nosotros tampoco…

Este invierto esta siendo largo, largo, gris, frío y tormentoso. Una amiga tiene la teoría que es por ello que estamos mas locos que de costumbre y que también nos lleva a una depresión, debido a la ausencia del sol y su calor y de pasar largo tiempo metidos en casa.

1 comentario:

  1. ¿Mal fin de semana?
    Pituso, mira bien esas palabras, corrige... Por otro lado, los tiempos verbales me tienen un poco desconcertada, creo que varían considerablemente el significado de la historia, aparte del modo que has elegido para expresarte.
    Muy bien, sin embargo, lo de ponerte a escribir y a publicar (aunque por ahora sólo sea en tu blog personal y cosas tan oscuras como ésta); con el tiempo he llegado a pensar que el único modo de hacerlo (lo de escribir), si se quiere de verdad, es HACIÉNDOLO.
    Un besote

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