Puedo tocar tu mano sin que tiemble la mía,
y no volver el rostro para verte pasar.
Puedo apretar mis labios un día y otro día...
y no puedo olvidar.
Puedo mirar tus ojos y hablar frívolamente,
casi aburridamente, sobre un tema vulgar,
puedo decir tu nombre con voz indiferente...
y no puedo olvidar.
Puedo estar a tu lado como si no estuviera,
y encontrarte cien veces, asi como al azar...
puedo verte con otro, sin suspirar siquiera,
y no puedo olvidar.
Ya vez: Tu no sospechas este secreto amargo,
mas amargo y profundo que el secreto del mar...
porque puedo dejarte de amar, y sin embargo...
no te puedo olvidar!
José Angel Buesa
jueves, 21 de octubre de 2010
Poema De La Despedida
Te digo adiós si acaso te quiero todavía
Quizas no he de olvidarte... Pero te digo adiós
No se si me quisiste... No se si te quería
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste y apasionado y loco
Me lo sembré en el alma para quererte a tí.
No se si te amé mucho... No se si te amé poco,
Pero si sé que nunca volvere a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo
Y el corazón me dice que no te olvidaré.
Pero al quedarme solo... Sabiendo que te pierdo,
Tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós y acaso con esta despedida
Mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
Pero te digo adiós para toda la vida,
Aunque toda la vida siga pensando en tí.
José Angel Buesa
Quizas no he de olvidarte... Pero te digo adiós
No se si me quisiste... No se si te quería
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste y apasionado y loco
Me lo sembré en el alma para quererte a tí.
No se si te amé mucho... No se si te amé poco,
Pero si sé que nunca volvere a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo
Y el corazón me dice que no te olvidaré.
Pero al quedarme solo... Sabiendo que te pierdo,
Tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós y acaso con esta despedida
Mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
Pero te digo adiós para toda la vida,
Aunque toda la vida siga pensando en tí.
José Angel Buesa
domingo, 10 de octubre de 2010
La frase de la semana...
" Disculpa,uh,pero si quisíera cantar acerca de Jesús iría a una iglesia. Y la razón por la que no voy a la iglesia es porque la mayoría de las iglesia no le gustan mucho los gays. O mujeres o la ciencia." Kurt de la serie Glee, Capitulo 3 segunda temporada
sábado, 9 de octubre de 2010
Dolor
Todo era quietud en el parque
hasta que el viento, como un mensajero jadeante,
informó la llegada del tirano.
Fue entonces que las ramas hablaron agonizantes.
¿Recuerdas esa tormenta furiosa?
Con miedo, las flores desahuciadas ofrecían buqués
al oscuro gobernante;
las borlas de su corona eran meteoros
y, como brotes amenazados por la lluvia,
lloramos con zozobra al caer
ultrajados por la fría cuchilla de una espada invisible.
Nuestros miembros mutilados fueron arrastrados por la lluvia
pero no así nuestra sangre;
indeleble, se quedó en las paredes
como la goma silvestre en el tronco de los árboles.
Mbella Sonne Dipoko
Traducción de Emmanuel Caballero
hasta que el viento, como un mensajero jadeante,
informó la llegada del tirano.
Fue entonces que las ramas hablaron agonizantes.
¿Recuerdas esa tormenta furiosa?
Con miedo, las flores desahuciadas ofrecían buqués
al oscuro gobernante;
las borlas de su corona eran meteoros
y, como brotes amenazados por la lluvia,
lloramos con zozobra al caer
ultrajados por la fría cuchilla de una espada invisible.
Nuestros miembros mutilados fueron arrastrados por la lluvia
pero no así nuestra sangre;
indeleble, se quedó en las paredes
como la goma silvestre en el tronco de los árboles.
Mbella Sonne Dipoko
Traducción de Emmanuel Caballero
viernes, 1 de octubre de 2010
Pablo Neruda: Puedo escribir los versos más tristes esta noche
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.
sábado, 18 de septiembre de 2010
Parte de uno sin acabar...
…. Y llegaron los hombres grises y hubo un silencio en la posada del fin del mundo, un momento después las historias siguieron surgiendo, las risas y los sueños volaron de nuevo, el vino corría. Los hombres se sentaron en una esquina y sacaron un maletín… Hoy la librería del fin del mundo está lista y abierta a todos, vendiendo pedazos de almas y tiempos perdidos en forma de sugerentes libros con encuadernación de piel y letras de oro.
Ese ultimo verano nadie habitaba feliz en la casa, nuestros cuerpos iban dejando escombros y clavos a lo largo de los días
El tiempo avanzaba lento y no era como cada uno querría que fuese.
La casa se caiga a pedazos,…, pero irremediablemente al caer la noche cada uno dormía, cada cual acurrucado en su propio rincón de la cama y en sus propios recuerdos…
Amanecía y los dos nos levantábamos cansados, y con la misma pregunta tácita grabada con fuego ardiente en nuestro cerebro.
Ese verano cada uno dejo su esqueleto, él tomo la iniciativa y lo dejo en mi ventana y yo indeciso en un cuarto de la casa, él se fue llevándose todas sus cosas y parte de las mías, se fue llevándose también parte de mi esencia y un trozo de mi vida. En su partida dejo tras de sí un montón de fantasmas y monstruos habitantes hoy por hoy de la casa. Yo me quede mirando el techo con mi armadura desarmada…
El tiempo… No era como lo imaginamos, nosotros tampoco…
Este invierto esta siendo largo, largo, gris, frío y tormentoso. Una amiga tiene la teoría que es por ello que estamos mas locos que de costumbre y que también nos lleva a una depresión, debido a la ausencia del sol y su calor y de pasar largo tiempo metidos en casa.
El tiempo avanzaba lento y no era como cada uno querría que fuese.
La casa se caiga a pedazos,…, pero irremediablemente al caer la noche cada uno dormía, cada cual acurrucado en su propio rincón de la cama y en sus propios recuerdos…
Amanecía y los dos nos levantábamos cansados, y con la misma pregunta tácita grabada con fuego ardiente en nuestro cerebro.
Ese verano cada uno dejo su esqueleto, él tomo la iniciativa y lo dejo en mi ventana y yo indeciso en un cuarto de la casa, él se fue llevándose todas sus cosas y parte de las mías, se fue llevándose también parte de mi esencia y un trozo de mi vida. En su partida dejo tras de sí un montón de fantasmas y monstruos habitantes hoy por hoy de la casa. Yo me quede mirando el techo con mi armadura desarmada…
El tiempo… No era como lo imaginamos, nosotros tampoco…
Este invierto esta siendo largo, largo, gris, frío y tormentoso. Una amiga tiene la teoría que es por ello que estamos mas locos que de costumbre y que también nos lleva a una depresión, debido a la ausencia del sol y su calor y de pasar largo tiempo metidos en casa.
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